Stand de la feria refleja repudio por los mexicanos

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    Muros de papel y piñatas humanas  

    Análisis por William R. Wynn 

     

    TULSA, OK – Tulsa comenzó una iniciativa sin precedentes para hacer de la ciudad un lugar que le da la bienvenida a los inmigrantes, pero una visita a la feria estatal de Tulsa en sus días inaugurales me hace contar una historia completamente distinta. El stand del partido republicano del condado de Tulsa en la feria estaba lleno de pancartas que tenían el siguiente slogan “Ayúdanos a construir el muro, compra aquí tu ladrillo”, una explícita solicitud de dinero, por medio de la cual quienes donaban algo registraban su firma en distintos ladrillos de color en una pared. Esta exhibición es un clásico en la ciudad, y como tal, muchas familias hispanas lo visitan cada año, familias que gastan mucho dinero en colaboración con la feria, en los distintos juegos, puntos de comida y mucho más. 

    Tristemente “el muro de papel”, por más ofensivo que sea no es lo peor que tienen que enfrentar los inmigrantes en tiempos de división política. Los candidatos republicanos en las carreras más importantes del condado y del senado se subieron al tren nacional de la xenofobia comandado por el presidente Donald Trump. Entre estos maquinistas encontramos al candidato a gobernador Kevin Stitt y Kevin Hern, candidato al primer distrito congresional que deja vacante en Washington Jim Brindestine, actual líder de la NASA. Ambos líderes son empresarios conservadores que ganaron las primarias al alinear su plataforma electoral con las políticas de Donald Trump, especialmente en los asuntos de inmigración. 

    En su discurso de campaña Stitt dijo que como gobernador “va a hacer cumplir las leyes inmigratorias”, y le ordenará a la policía estatal a realizar sus deberes inmigratorios evitando por todos los medios que las municipalidades ejerzan su poder para convertirse en “ciudades santuario”. “No vamos a tener ciudades santuario”, prometió Stitt. 

    Mientras tanto Hern desquitó su ira con los posibles electores hispanos cuando aceptó financiación de la ALIPAC, uno de los grupos de acción política más anti-inmigrantes de la nación. 

    Stitt y Hern intentaron jugar con dios y con el diablo, premiando a los grupos económicos hispanos y llamando a los inmigrantes el enemigo a la hora de buscar el voto de quienes apoyan a Trump. Nuevamente los candidatos utilizan una retórica anti-inmigrante como piñata política, pegándoles una y otra vez hasta que las golosinas se convierte en votos que caen del cielo a la derecha xenófoba. Esta estrategia sirve en el corto plazo, pero parafraseando a Bob Dylan, los tiempos y las demografías viven cambiando. 

    ¿Y qué hay del muro de ladrillos de papel de la feria? Los organizadores le pidieron al partido republicano que lo quite de su stand.  (La Semana) 

     

    Paper walls and human piñatas 

    Analysis by William R. Wynn 

     

    TULSA, OK — Tulsa may have begun an unprecedented initiative to make this city a welcoming place for immigrants, but a trip to the Tulsa state fair in its opening days told a decidedly different story. The fair booth of the Tulsa County Republican Party contained a display urging attendees to “Help build the Wall – Buy a brick,” a solicitation for donations to the local party where contributions in different amounts secured donors different colored bricks on a paper wall, on which supporters could write their names. This exhibit quickly became a point of contention for thousands of Hispanic fairgoers, families who every year spend a great deal of money supporting the fair and its many food vendors and ride and game operators.  

    Sadly, as offensive as this “wall” display was to the city’s Hispanic population, it is by no means the first or even the worst such symbol to confront immigrants during an unusually divisive political season.  Republican candidates in key state and local races have eagerly jumped aboard the anti-immigrant train with the nation’s xenophobe in chief, Donald J. Trump, as its conductor. Principal among these are the GOP’s candidates for two of the state’s most important positions, governor and the first district congressional seat. 

    Both Kevin Stitt, who is running for governor, and Kevin Hern, who is seeking the first district congressional seat left open when Jim Bridenstine left office to become the head of NASA, are conservative businessmen who won their respective primaries largely by closely aligning their platforms with the policies of Donald Trump, particularly in the area of immigration.  

    On the campaign trail, Stitt pledged that, as governor, he would “enforce the immigration laws” and would order state police to take on such duties while blocking municipalities’ attempts to become “sanctuary cities.” 

    “We will not have sanctuary cities,” Stitt promised. 

    Hern drew the ire of many of his potential Hispanic constituents when he enthusiastically accepted the endorsement of ALIPAC, one of the most vehemently anti-immigrant political action groups in the nation.  

    Both Stitt and Hern have tried to have it both ways, touting their conservative economic positions when addressing Hispanic business groups then turning around and calling immigrants the enemy when speaking to their pro-Trump base. It has once again become fashionable for candidates to use immigrants as political piñatas, beating on them mercilessly until the candies that are the votes of the xenophobic right fall into their eager clutches. Such a strategy may pay off in the short term, but to paraphrase the words of Bob Dylan, the times – and demographics – they are a-changin’. 

    And what of the paper wall that sparked such outrage? Fair organizers reportedly told the Republican Party to take it down. (La Semana) 

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