Arrojan gases a niños de la caravana en la frontera

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Análisis por William R. Wynn 

 

 

TULSA, OK – La tensión sigue subiendo en la frontera entre México y Estados Unidos, son más inmigrantes de centro américa los que llegaron a Tijuana en los pasados días con la esperanza de conseguir asilo en Estados Unidos. Sin embargo, contra todo pronóstico la situación tomo un cambió drástico el pasado domingo después de que agentes de la patrulla de fronteras de nuestro país arrojaran gases lacrimógenos a mujeres y niños desamparados.  

Los fotos y los videos se volvieron virales en internet, madres conteniendo a sus niños aterrorizados, pequeños corriendo en pañales y sin zapatos intentado huir del gas. El espectáculo de horror mostró una cara de Estados Unidos similar a las que se vieron en Macedonia en el 2016, donde los inmigrantes también fueron embestidos con gas. 

El gobierno mexicano exigió una investigación internacional para estudiar el ataque de gas, condenado por distintos grupos de derechos humanos como Oxfam. “El uso de gas lacrimógeno es una respuesta vergonzosa a un conjunto de seres humanos que sólo buscan protección y un futuro mejor”, dijo Vicki Gass, consejera política para Centro América de  Oxfam America . “Las imágenes de los niños descalzos ahogándose con el gas que tiraban las patrullas de aduanas nos dejaron asombrados. Estos no son los valores de Estados Unidos”. 

Gass y otros defensores de los derechos humanos destacaron que muy a pesar de lo que crea Donald Trump y sus dichos de que los inmigrantes de l caravana son criminales peligrosos, ellos están en su derecho y lo que Estados Unidos está haciendo viola los derechos humanos de los inmigrantes y obstaculiza las leyes y acuerdos internacionales. 

“Quienes están en la frontera están en su derecho legal de solicitar asilo, porque así lo dice la ley americana y las leyes internacionales”, dijo Gass. “En vez de utilizar la violencia contra mujeres, niños y hombres buscando refugio, la administración Trump debería focalizarse en ofrecerles recursos para acelerar el proceso de asilo de manera ordenada”. 

Trump intentó quitarle importancia a la confrontación del domingo asegurando que los agentes de frontera estaban protegiéndose a sí mismos y usaron “una versión de gas lacrimógeno muy débil”, contra las mujeres y los niños cuyo miedo y frustración por la intransigencia americana los llevó a intentar cruzar el puerto de entrada sin pensar. Esta mentira fue desmentida por el comisionado de aduanas y protección de fronteras, , Kevin K. McAleenan,  quien dijo en televisión que se usó “gas estándar que utilizan las agencias de seguridad”. Miembros de la prensa que estaban cubriendo la confrontación describieron el ataque como “extremadamente doloroso. 

Una mujer a la que le arrojaron gas y que estaba con sus hijos le dijo a los reporteros que ella no estaba intentando cruzar la frontera, sólo estaba mirando a metros del lugar donde estaban los agentes de seguridad. 

Desde el inicio de esta historia de la caravana, Trump ha hecho victorias de la tragedia, asegurando sin evidencia que en el grupo migrante hay más de 500 personas con prontuarios criminales que son miembros de diversas pandillas, pidiéndole a gritos al congreso que “de los fondos para construir el muro”. 

Gass es una de las líderes de un grupo de organizaciones religiosas y de derechos humanos que aseguran que la política no debería ser algo a contemplar en tiempos de crisis. “Las mujeres, los niños, y los hombres que huyen de la persecución y l violencia en América Central deben ser tratados con compasión y civilidad, no con armas y hostilidad”.(La Semana) 

 

Migrant children gassed at border in escalating humanitarian crisis 

Analysis by William R. Wynn 

 

 

TULSA, OK — Tensions were already high at the northern Mexican border as more Central American refugees arrived in Tijuana in the hope of finding asylum in the United States, but the situation worsened on Sunday following U.S. border agents’ use of tear gas on helpless women and children.  

 

Photos and video of mothers clutching terrified children, barefoot and in diapers as they fled from the gas, flooded the internet and outraged the world much as similar images of migrants being gassed in Macedonia did in in 2016. 

 

The Mexican government has called for a full investigation into the tear gas attack, which was condemned by the human rights group Oxfam and a multitude of other organizations. 

 

“Tear gas is a shameful response to human beings seeking protection and a better future,” said Vicki Gass, Oxfam America Senior Policy Advisor for Central America. “Images of barefoot children choking on tear gas thrown by US Customs and Border Patrol should shock us to our core. These are not America’s values.” 

 

Gass and others have pointed out that, contrary to the assertions President Donald Trump has made that the refugees are largely dangerous criminals, they are within their rights and it is the U.S. government that is violating the migrants’ human rights and circumventing long established international accords. 

“The people at the border are exercising their legal right to seek asylum, as they are entitled to under US and international law,” Gass said. “Rather than prioritizing a militarized response to women, children, and men seeking refuge, the Trump Administration should focus on providing resources for an orderly asylum process.” 

Trump tried to downplay Sunday’s confrontation, claiming that border agents were merely protecting themselves and had used “a very minor form of tear gas” on the men, women and children whose fear and frustration over U.S. intransigence reportedly led them to try to cross the choked down entry port. This lie was quickly rebuffed by Trump’s own Commissioner of U.S. Customs and Border Protection, Kevin K. McAleenan, who said on television that the tear gas used was “standard law enforcement issue.” Members of the press, who were covering the confrontation from many yards away, described the gas as “extremely painful.” 

One woman who was gassed with her children told reporters that she and her kids were not even trying to cross the checkpoint, but were merely watching from a distance when agents launched the cross-border gas attack. 

From the beginning stages of this latest “caravan” of refugees, Trump has sought political gain from the tragedy, claiming with no evidence that the migrant group is infiltrated with “over 500 people that are serious criminals and gang members,” and pointing to his false assertions as proof that congress must “fund the wall.” 

Gass is among a rapidly growing chorus of religious leaders and human rights advocates who say politics should not be a consideration during this crisis. 

“Women, children, and men fleeing violence and persecution from Central America should be met with compassion and civility, not weapons and hostility,” she said. (La Semana) 

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