Kevin Stitt toma las riendas en el capitolio estatal

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TULSA, OK –Esta semana Oklahoma inauguró un ciclo,  un nuevo gobernador ocupa el escritorio del estado después de ocho años de lo mismo. Kevin Stitt juró como 28avo gobernador en una fresca ceremonia en el capitolio estatal delante de un entusiasta grupo de líderes políticos y seguidores. 

El gobernador ganó las elecciones el pasado noviembre sin legado legislativo que lo precediera, lo que deja en un misterio a su futuro gobierno.  

Con una mayoría republicana en la legislatura estatal, Stitt no tendrá mayores dificultades en avanzar con su agenda legislativa, sin embargo los planes para Oklahoma del nuevo gobernador siguen siendo demasiado generales. 

En su discurso inaugural de 15 minutos, Stitt reiteró sus promesas de campaña diciendo “Haré de Oklahoma uno de los mejores 10 estados” y prometió transparencia en el gobierno “en cada dólar pagado de impuestos”. 

Stitt castigó la vieja política y juró declararle la guerra al status quo. “Necesitamos cambiar la manera en la que se componen las 400 agencias y comisiones burocráticas de Oklahoma”, dijo el gobernador. “Nuestro actual sistema le da a las agencias demasiada independencia de las voluntades de los votantes, pueden ignorar ordenes ejecutivas, darle la vuelta a las leyes aprobadas por la legislatura, esconder dinero y proteger sus intereses contratando cabilderos”. 

A primera vista las promesas parecieran ser interesantes, pero estas declaraciones contrastan con los hechos y la improvisación del nuevo gobernador que parecería no entender los mecanismos de las leyes estatales y el gobierno. No importa cuánto Stitt se esfuerce en copiar a su ídolo en la casa Blanca, no tiene la autoridad de gobernar por decreto ejecutivo y muchas de las agencias de las que habla sólo pueden modificarse por leyes estatales establecidas, no por el gobernador. En ausencia de enmiendas constitucionales en algunos casos se pueden modificar estatutos, en otros Stitt debería aprender a trabajar con las agencias en vez de intentar consolidar su poder o re-estructurarlas de acuerdo a sus intereses personales. 

Stitt también habló esta semana de la importancia de la educación en el Estado, asegurando que “mejorar la educación no debería ser una cuestión de partido”. El tema es cómo el gobernador cumplirá con su palabra, porque no dio receta alguna hasta el momento. Durante su campaña se opuso al aumento del salario docente y dijo preferir aumentar la carga impositiva en los distritos locales para mejorar las aulas.  

Uno de los temas más sensibles en Oklahoma es la alta tasa de encarcelación, especialmente de mujeres, y en esto el gobernador podría generar un cambio. Stitt incluyó este tema en su discurso inaugural y le dio a la legislatura luz verde para modificar el sistema de justicia criminal en la sesión actual, algo imperativo por razones económicas y humanitarias. 

Un área que permanece en incógnito es la inmigración, aún no queda claro si bajo su tutela Oklahoma le dará la bienvenida a los inmigrantes y valorará sus beneficios económicos o la cuestión seguirá paralizada como con Fallin. Muchos esperan que Stitt cambie las cosas y decida liderar al estado separándose de las peores corrientes del senado y la legislatura. 

Con un nuevo gobernador y nuevas autoridades, el 2019 podría marcar un nuevo comienzo en Oklahoma. “En seis meses”, dijo un analista político, “sabremos qué tipo de gobernador es Stitt”. (La Semana) 

Kevin Stitt takes charge at the State Capitol 

By William R. Wynn 

TULSA, OK — The week in Oklahoma began with a new face behind the governor’s desk for the first time in eight years following the Monday morning inauguration of Kevin Stitt. Stitt was sworn in as the state’s 28th governor in a chilly outdoor ceremony on the steps of the Oklahoma Capitol building in front of an enthusiastic group of supporters and other political and business leaders. 

But, as a political newcomer whose first race was for the gubernatorial seat he won last November, Stitt has no legislative legacy to shed light on the mystery of what sort of governor he will prove to be. 

With an increased Republican majority in the state legislature, Stitt should have no difficulty in advancing his legislative agenda, however to date the new governor’s plans for the state have been expressed only in broad terms with few specific proposals on the table. 

During a 15 minute inaugural speech, Stitt reiterated campaign promises to “make Oklahoma a Top Ten state” and to ensure the government accounts for “every tax dollar spent.” 

Stitt also took on the establishment and vowed to wage war on the status quo. 

“We need to change how Oklahoma’s 400 agencies and commissions are comprised,” the governor said during his first official speech. “Our current system gives agencies too much independence from the voter – they have the ability to ignore executive orders, skirt around laws passed by the legislature, hide pockets of money, and protect their own interests by hiring lobbyists.” 

On the face of it this may seem a laudable goal, but Stitt’s statement is belied by the facts and is yet another instance in which the newly minted politician’s lack of understanding of state law and the mechanisms of government is revealed. No matter how badly Stitt may wish to emulate his idol in the White House, he does not have the authority to govern by executive decree and many of the agencies he claims he will restructure are established by state law, as are their governing boards. In the absence of constitutional amendments in some cases and changes to state statutes in others, Stitt would do well to learn to work with state agencies rather than trying to consolidate or remake them to suit his personal preferences. 

Stitt also spoke this week about the importance of education to the state’s future, rightly stating that, “…improving education should not be a partisan issue.” 

The test will be in how the governor goes about realizing this goal, and this again is an area that where he has provided little detail. During the campaign Stitt said he was opposed to last year’s teacher salary increase and has indicated he favors placing more of the burden of funding public education on local districts. 

One of Oklahoma’s most dubious distinctions is its high rate of incarceration, especially of women, and in this area perhaps more than others that Stitt where the governor’s leadership could usher in real change. By including the issue in his inaugural speech Stitt has given the legislature the green light to address criminal justice reform in the current session, something that is badly needed for both economic and humanitarian reasons. 

One area that remains a question mark is whether Oklahoma’s new governor will embrace the state’s immigrant population and the value it brings to the economy, or push it away as his predecessor did. This is another issue where many hope Governor Stitt will choose to lead in a positive way rather than following he worst inclinations of some in the State House and Senate. 

With a new governor and many other new office holders, 2019 could mark a fresh start for Oklahoma. “Six months from now,” one capitol observer said, “we’ll know what kind of governor Stitt will be.” (La Semana) 

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